palomazos

Una sección en donde nuestros colegas artistas nos acompañan
en el escenario, pero en esta ocasión utilizando la palabra escrita.



La inverosímil historia de la Peña Morelos

Primera Edición

Por Diego Cornejo Choperena

para Mauricio Castro,

Cuauhtémoc García Arteaga,

Enrique "Karuky" Hernández,

Nacho Morán,

Blanca Montaño,

Laura Leal Sorcia,

Sergio Ordoñez "El Huevo",

Sergio Urquieta

y para mi hermana Sara.



Desde un principio tuvo algo de inverosímil. Para empezar, por aquellos tiempos, 1974, nadie imaginaría, incluido yo, que más adelante, una canción como la anterior se escucharía en una de las calles del barrio, interpretada por el mismo Grupo Sanampay, conformado por músicos argentinos exiliados en México debido a la dictadura que asolaba a su país; como tampoco nadie creería que la Peña Tepito (antecedente de la que sería conocida como Peña Morelos) iniciaría su labores culturales (con un fuerte contenido ideológico izquierdista) en el juvenil y conservador Grupo Emaús que ensayaba sus coros para las misas de jóvenes en la tradicional vecindad conocida como el Trece de la Plaza de Bartolomé de las Casas, frente al terroso campo de futbol, hoy conocido como Maracaná, que se halla a un costado de la Iglesia de San Francisco de Asis, en el corazón del barrio de Tepito.

Un despistado Mauricio Castro, vecino de la calle de Costa Rica, llegó al grupo que se reunía en la vivienda del célibe Mario Olivares (qepd) para invitar a los jóvenes, hombres y mujeres, a conformar una peña. Éstos, entre chacota y ensayo, lo escucharon divertidos y sin saber bien a bien de qué se trataba la propuesta, sin ninguna interrogante, la aprobaron y continuaron con su cotorreo, sus flirteos y su ensayo para el domingo, a las ocho de la noche, en la misa juvenil de la iglesia de San Panchito.

Mauricio venía de conocer la experiencia de otra iglesia del barrio, la que dirigía el sacerdote Federico Loos -promotor de cooperativas, guarderías infantiles, bibliotecas, telesecundarias, preparatorias populares, etcétera, que después de la última misa dominical reunía a sus feligreses para discutir los temas sociales, económicos y políticos, que concernían al barrio y al país-. Este párroco ejercía su vocación de vanguardia en la cercana iglesia de la Divina Institución, en la calle de Vidal Alcocer. Tal vez por ello, el joven Mauricio pensó que en el Grupo Emaús encontraría un ambiente similar al generado por Federico Loos entre sus feligreses. Pero no fue así, al contrario, Mario Olivares se alarmó, de inmediato creyó husmear la azufrada pestilencia del comunismo exhalada en los primeros eventos realizados por la Peña Tepito y en las canciones que, por iniciativa de los integrantes de la nueva peña, fueron propuestas para que interpretara el coro Emaús, ahora acompañándose con bombo y zampoñas andinas.
 
Unos meses después, luego de que el grupo de músicos regresara de un viaje a Campeche al que fueron invitados por estudiantes originarios de ese estado y que pertenecían a la Casa del Estudiante -durante el cual habían interpretado canciones del Victor Jara, Violeta Parra, Qilapayún, Intillimani, en calles y plazas, en auditorios de escuelas rurales, antecediendo agresivos discursos opositores expresados a voz en cuello por sus anfitriones, en contra de la sempiterna dictadura priísta que nos asolaba por aquellos años-, los intérpretes que no pertenecían a la peña, muy asustados narraron sus experiencias a Mario Olivares.

La reacción de Mario fue inmediata, trajo al trece de Bartolomé a personajes conservadores ligados políticamente al Partido Acción Nacional (PAN), para impartir pláticas y adoctrinamiento de contenido tan arcaico que provocaron discretas risillas entre el joven público oyente.

Por aquel tiempo, dentro del grupo Emaús, una vez conjuntado el reducido grupo de integrantes de la Peña, en la pequeña habitación se recibieron las visitas de personajes como el ameno y profuso Juanito de la Cabada (qepd), el excelente caricaturista Rogelio Naranjo, el joven escritor Guillermo Samperio, el intelectual Carlos Monsiváis... De igual manera, por ahí ya se habían aparecido Armando Ramírez, reconocido por haber escrito su novela Chin Chín el Teporocho y Daniel Manrique, muralista iniciador del Tepito Arte Acá.

Para mí fue extraordinaria la experiencia de retocar murales en la calles y pintar yo mismo un mural en la fachada de la vivienda de Mario Olivares, bajo la discreta mirada de Daniel Manrique, Bernal y otras artistas del pincel invitadas por los pintores identificados con nuestro barrio.

Entretanto, una juvenil orquesta de cámara dio un concierto en el patio del Trece de Bartolomé y, en la iglesia de San Panchito, se presento un recital del coro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Orbis Tertius, cuarteto de jazz, y la compañía de teatro de la Universidad Veracruzana (UV) también se presentaron en distintos lugares del barrio. De igual manera, entre otros muchos eventos, en el amplio patio de la vecindad se representó una pastorela y el intérprete del antagónico demonio, Cuauhtémoc García Arteaga, regresó días después de su actuación para integrarse a la Peña; como lo hizo Enrique "Karuki" Hernández y su amigo César, intérpretes de música latinoamericana. Ellos se unieron a Miguel Mejía, Diego y Sara Cornejo, del grupo Emaús; por medio de la invitación de Mauricio Castro también se habían unido a la inédita aventura cultural, Rodolfo Hernández, Guadalupe Arteaga y Mario Puga, jóvenes vecinos del barrio.

En eso estábamos, cuando, en 1975, durante una de nuestras diarias reuniones nocturnas en el grupo Emaús, sin ser esperado, apareció Gabriel Retes, destacado y joven director de cine mexicano, acompañado de Armando Ramírez. Retes tenía planeado realizar una película basada en la novela Chin Chin el Teporocho y, por ello, buscaba algunas locaciones en vecindades y calles del barrio. Como preámbulo y como ambientación para los actores, en el grupo Emaús (futuros extras de cine), durante las siguientes semanas, presenciamos algunas reuniones y lecturas del guión de la película. La filmación se inició el 29 de septiembre de ese año. Actuaron Carlos Chávez (José Rogelio González Galindo, Chin Chin), Jorge Santoyo (Gilberto), Jorge Balzaretti (Víctor), Abel Woolrich (Rubén Gutiérrez), Tina Romero (Michele), July Furlong (Agnes), Diana Bracho (Sonia), Luis Torner (Pedro), Juán Peláez (Marcos), Tina French (La Güera), Dolores Berinstáin (Doña Chole La Pindonga), Ignacio Retes (Don Víctor), Leonor Llausás (Estela, esposa de don Víctor), Lucila Blazaretti (Manuela), Aarón Hernán (Don Pepe), Guillermo Gil, Federico Romano, Rubén Monterrubio, Enrique Ontiveros, José Luis Avendaño, Cruz Avilés. Esteban Ríos, Eugenio Cobo, Elsa Benn, Ivette Reyna, David Rencoret, Alonso Guzmán, Roberto Ruy, Gonzalo Llora, Manuel Garay, Armando Ramírez. (Datos tomados de: http://www.geocities.ws/jesus_3/Chinchin.html).

Mientras tanto, por aquellos meses, José López Portillo, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y futuro "presidente de la república" -por obra y gracia del "dedazo" de Luis Echeverría Álvarez, jefe del ejecutivo federal de ese entonces), sin oposición -el partido Acción Nacional (PAN) no postularía candidato y el Partido Comunista de México (PCM) estaba proscrito por el gobierno-, se daría una vueltecita por el barrio de Tepito para "empaparse" de pueblo antes de lucir su banda presidencial sobre el pecho.

Luego de la aventura cinematográfica vino nuestra separación del grupo Emaús. De repente, Mauricio nos comentó que la peña debía abandonar el 13 de Bartolomé. No dijo porqué (aunque, en mi caso, ya lo suponía, como los otros). Respetamos su silencio. Cuando salimos a la calle, un grupo de chavos maloras de Emaús quisieron agredir a Mauricio; nada más hicieron el intento y, finalmente, sin bronca, los mismos que dimos inicio a la peña, los mismos que nos fuimos. Ninguno de nosotros se quedó en la habitación repleta de murales pintados por Daniel Manrique y compañía. El mural que pinté en la fachada de la vivienda de Mario, pasado el tiempo, fue cubierto por una fea capa de pintura verde.

¿Quién o qué obligó a Mauricio a tomar tal determinación? ¿Habladurías sobre su vida íntima y personal que a nadie debe importar? ¿Presiones por las acusaciones de rojillo que caían sobre él? ¿Amenazas? ¿De quién y de qué tipo? Nunca lo supimos ni nos interesó. Nuestro único objetivo, a partir de ese momento, sin mirar atrás, fue continuar con el proyecto de la peña, ahora denominada Peña Morelos.

En lo personal, el ambiente de marginación que en ese momento se sentía en el grupo Emaus en contra de la peña, además de apesadumbrado, ya me tenía predispuesto a la pronta salida. Así pues, no me sorprendió el tener que abandonar la tradicional vecindad, como, creo, tampoco lo resintieron los otros "exiliados". Tal vez, sin sustento alguno, intuíamos que vendría algo mejor, como sucedió...

Después de un peregrinar que nos llevó a la Universidad Obrera y al mercado Avelardo L. Rodríguez en donde, entre murales de discípulos de reconocidos muralistas de la postrevolución mexicana, realizamos eventos y montamos dos obras de teatro, una en contra del imperialismo yanqui y otra en base a la letra de La maldición de la Maliche, canción de Gabino Palomares...

Sin embargo, en este lugar permanecimos poco tiempo: como habíamos invitado a dar una conferencia a René Villanueva, opositor declarado de los gobiernos priístas y miembro del grupo de música Los Folkloristas, nos corrieron de ese lugar. Ni modo, como última alternativa, fuimos a parar al nuevo departamento de Mauricio Castro, en el edificio marcado con el número 20 de la calle Labradores.

¡Y ahí empezó a gestarse lo mejor de la Peña Morelos! Para empezar, nos encontramos con la libertad de planear y hacer lo que mejor nos pareciera sin que nos censuraran y nos pusieran de patitas en la calle. Pronto se unirían al grupo de la peña, las habitantes y el habitante de la vecindad conocida como el Cajón del Muerto: Blanca Montaño, Guadalupe Hernández y su padre Felipe Hernández (quien empezaría a diseñar e imprimir en serigrafía, en la Escuela de Pintura de San Carlos, nuestros primeros carteles ¡sobre papel periódico de desperdicio! También, más adelante, diseñaría la carpeta en serigrafía de la colección Cuentos del Barrio que contendría siete carteles-cuento, con siete distintos escritores -entre ellos, Juan Villoro, mexicano, Miguel Donoso Pareja, ecuatoriano, Regino Pedrozo, cubano-, ilustrados por 7 artistas, entre ellos Ana Luisa Barreto, Arturo Pastrana, Salvador Carrillo, Antonio Ramírez, León Chávez Texeiro...) Nacho Moran, aspirante a músico y actor, ya rondaba en la peña. Lo mismo que Martín, el Porro...

Desde el principio, tal vez por ser gente de barrio, sin protagonismos ni caudillismos ni pretensiones individualistas, de manera natural, sin calcularlo ni establecerlo en rígidos reglamentos, nos organizamos de manera horizontal. En conjunto proponíamos, planeábamos y organizábamos. Mauricio, que siempre fue el que coordinó al grupo, poseía una agenda extraordinaria, pues contenía nombres, direcciones y números telefónicos de ¡todo mundo! (él se había titulado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Veracruzana y había trabajado y continuaba trabajando, por ese entonces, en algún departamento de cultura de equis secretaría del gobierno federal). En su dichosa agenda lo mismo tenía apuntado el número telefónico de la tiendita de enfrente que el de la maestra Eugenia Revueltas, en Punto de Partida de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el de la Orquesta Sinfónica Nacional o el de Amparo Ochoa junto al de Anthar y Margarita y su Peña Tecuicanime; tampoco faltaba el teléfono del grupo La Nopalera o el del Grupo Víctor Jara; o el de Chava Flores y de Oscar Chávez; o el del Sonido Casa Blanca acompañado en el largo listado por el de Tiberio y sus Gatos Negros... así, casi hasta el infinito...

Pero además de contar con esa excelente agenda de Mauricio Castro Morales, durante esos años, setentas y ochentas del siglo pasado, también nos encontramos, paso a paso, a la vuelta de cada esquina, con algo invaluable que, para los tiempos que vivimos en estos días, resulta inverosímil: una solidaridad compartida, comunitaria, a toda prueba (inimaginable para el neoliberalismo mezquino, rapaz y depredador de hoy en día).

Tan importante e indispensable fue, que sin esta solidaridad las puntuales programaciones semanales y de aniversario hubieran sido imposibles de llevar a cabo, sobre todo debido a nuestras grandes carencias económicas, pues no contábamos con un sólo centavo, ni individual ni colectivamente. Nunca recibimos financiamiento, ni clandestino, ni institucional, ni particular, pero sí se nos otorgó muchísima solidaridad. ¡Por ello, por esa solidaridad invaluable, los eventos siempre fueron gratuitos, en plena calle, para todo público!

Además, completando todo lo bueno que en la Peña Morelos se conjugó durante esos años, lo que hicimos lo hicimos, lo escribo con orgullo, con una ingenua vocación revolucionaria y con un cristalino deseo de dar una firme lucha cultural en contra del corrupto y abrumador priísmo (representado, en su máxima expresión, por los líderes obreros, "charros", Fidel Velázquez, Leonardo "la Güera" Rodríguez Alcaine, y de maestros, Carlos Jongitud Barrios; por los presidentes represores, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y su heredero José López Portillo) establecido durante tantas décadas en nuestro país. Este anhelo lo compartíamos con casi todos a los que recurrimos: grandes y pequeños, vecinos del barrio y artistas o intelectuales nacionales o extranjeros, que de inmediato se emparejaban a nuestro lado, sin cobrar un sólo centavo.

Lo mismo Julia Marichal nos dio clases de actuación, que el caricaturista Magú nos obsequio una de sus obras para ilustrar un cartel. Incluso, los vecinos anónimos llegaron a facilitarnos un camión de mudanzas (nomás teníamos que conseguir para la gasolina) que nos sería muy útil en el acarreo de un piano de Guillermo Briseño; o nos prestaron un pequeño local, habilitado como ínfimo auditorio, para recibir al entrañable escritor ecuatoriano Miguel Donoso Pareja (mi gran maestro literario al que le he quedado a deber tanto, por su apoyo, enseñanzas y solidaridad) o al poeta uruguayo Saúl Ibargoyen.

Una vez emprendido el camino, vinieron las oportunidades que supimos aprovechar: Difusión Cultural de la UNAM nos otorgó un cartel mensual, a dos tintas (elaborado en la Imprenta Madero, diseñado por el magnífico Efraín Herrera. En algunas ocasiones, la hoja la dividimos en tres impresiones, multiplicando la cantidad de nuestros carteles), para difundir nuestros eventos; asimismo, sin oposición de los vecinos, ocupamos una vivienda abandonada en el Túnel, la vecindad marcada con el número 91 de la calle de Labradores. Precisamente afuera, sobre la banqueta, efectuábamos, todos los sábados, a las 7 de la noche, las peñas; igualmente, de los restos que quedaban abandonados durante la construcción de la línea cuatro del Metro (que se iba construyéndose a los largo de Congreso de la Unión y atravesaba Labradores, a unos paso del Túnel; la Estación Morelos del Metro nos quedaría a tres cuadras, hacia el sur), rescatamos armazones de tubos metálicos y tablones que nos sirvieron para habilitar nuestro templete, de 4 por 6 metros aproximadamente.

A ese foro subirían, entre muchísimos otros, el grupo formado en la Peña Morelos (integrado en base al Chiquilín, Ezequiel, Karuki y Quetzalcóatl, Sergio Ordoñez "El Huevo"), el Taller de Investigación, Interpretación y Composición de Música Mexicana (TIICOMM), el grupo de teatro Zumbón, Marionetas de la Esquina, Chava Flores, Óscar Chávez, León Chávez Texeiro, Los Nakos, el grupo Salario Mínimo, Los Musiqueros, el grupo de rock Música Contra Cultura (excelentes intérpretes homosexuales; no todos, me comenta Fernando Morán; aunque todos se presentaban con maquillaje femenino sobre el escenario, sin recibir ninguna expresión de rechazo del público), el grupo On'ta de México...

El grupo de Teatro El Galpón, La Camerata Punta del Este, de Uruguay...

Alfredo Zitarosa, también de Uruguay...

El Taoné y Roy Brown, ambos independentistas de Puerto Rico...

Los Compadres, de Cuba (acompañados por unas botellas del delicioso Ron Habana, cortesía de la embajada de ese país en México)...

Algunos de los grupos, sin objeción, traían su buen equipo de sonido, aunque, para esos tiempos la Peña Morelos ya contaba con el suyo; habíamos dejado de sudar la gota gorda por conseguir cables y micrófonos. Mediante un convenio con Difusión Cultural de la UNAM, El Grupo Víctor Jara (educados músicos de conservatorio entre los que destacaba la voz de la joven Eugenia León) se prestó para hacer algunas presentaciones en varias facultades de la Universidad. El pago recibido (cedido solidariamente por el Grupo Víctor Jara) fue utilizado para comprar una buena consola de sonido, micrófonos y dos grandes bafles. Así, mediante convenios, la Peña Morelos fue adquiriendo lo indispensable: como una pesadísima lona (trabajosamente elevada entre nuevos integrantes de la peña, Sergio Urquieta, el Papirolas, Toño Canica y algunos más que se solidarizaba en esos fatigosos menesteres semanales), cables, enchufes, lámparas, focos, que la habilidad de técnico electricista de Cuauhtémoc, aunada a metálicos botes de chiles, convirtió en 4 o 6 reflectores, con pantallas de color, que iluminaban nuestro foro...

El armar el foro de la peña, templete, lona, luces, lo realizamos cada sábado, puntualmente, durante años, hasta que nos robaron la consola de sonido...

Con esa pérdida empezó a decaer nuestro ánimo colectivo. Ya no nos reanimaron los buenos o malos recuerdos: el nunca recuperado, en un principio, cuando empezábamos a tomar vuelo, de la aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, completo equipo de sonido tramitado y enviado por un hermano de Norberto, un nuevo y muy activo compañero de la peña, desde la ciudad de San Francisco, Cal., Estados Unidos de Norteamérica; la indignación porque el Piloto, un mal día, había desaparecido con los dibujos que Rini Templeton (qepd) había realizado con motivos de la Peña y que nos había obsequiado; la lucha que se había hecho en contra de los ejes viales de Hank González ("Un maestro pobre, es un pobre maestro"); el apoyo a los afectados por las explosiones de San Juanico y a las luchas de las guerrillas salvadoreña y nicaragüense; los eventos realizados para apoyar la huelga de los obreros de El Ánfora; los talleres de pintura, música y teatro para niños y jóvenes...

Durante un buen tiempo, sospechamos que el robo lo habían efectuado conocidos nuestros, cercanos, pues quienes la hurtaron se dirigieron directamente al tapanco donde se encontraba encubierta la consola de sonido. Entre nosotros, en confianza, pronunciábamos los nombres de quienes sospechábamos. Pero no teníamos ninguna prueba y recurrir a la "justicia" no nos otorgaba ninguna garantía de recuperar nuestro aparato tan indispensable. Mauricio y Cuauhtémoc se alejaron. Karuki también. La programación se empobreció, ya no más Tania Libertad, recién llegada de Perú, ni danza contemporánea de Barro Rojo o del Ballet Folklórico Magisterial o cine independiente y clásico mexicano (Redes, Vámonos con Pancho Villa), no más Charles Chaplin, no más película prestadas, incluido el proyector, por el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM o por SAFRA... ni participación con Óscar Menéndez en documentales como se hizo en Primer Cuadro (1979)...Ya no más música de Un Viejo Amor o funciones con Circo, Maroma y Teatro... o exposiciones de grabado de Fernando Vilchis y Leticia Tarragó... o mesas redondas con Nésto García Canclini, con Alberto Hijar, con Héctor Azar, con Susana Alexander, con Gustavo Sáins... ni lectura de nuestros carteles-cuento con la actriz Aurora Clavel y con Rolando Ícita, locutor de Radio Educación, en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes...

En uno de nuestros últimos eventos se presentó Rockdrigo, el Profeta del Nopal, días antes de su muerte acontecida durante el sismo del amanecer del 19 de septiembre de 1985.

Irónicamente, la Peña Morelos se reanimó por esa catástrofe que arrasó extensas zonas de la Ciudad de México. Después del sismo de ese día y del siguiente, mucha gente acudió a nuestro local a solicitar ayuda y a ofrecerla. Casi de inmediato llegaron materiales de San Juanico y de campesinos de Veracruz, a los que anteriormente habíamos apoyado. En poco tiempo el local de la Peña Morelos empezó a llenarse de víveres, de polines, de ropa, de agua embotellada, de leche, de alimentos para bebés...

Con todo ese acopio, también llegaron las "oportunas" organizaciones sociales y políticas "de izquierda". Los compañeros de la Unión de Inquilinos de la Colonía Morelos (UICM), que sesionaban en el local de la Peña, invitaron a participar en la reconstrucción a miembros de la Unión de Inquilinos de la Colonia Guerrero (UICG), quienes acudieron pertenecían a Acción Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR).

Entretanto, un trailer se estacionó enfrente de la Peña Morelos. Su extensa caja exhibía sus muy visibles logotipos del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Estuvo ahí hasta que protestamos. Pero la gente de ese partido, además de dejar los víveres, se enquistó en las asambleas de los demandantes de vivienda.

Tampoco faltaron los militantes de la Organización Independiente Revolucionaria Línea de Masas (OIR-LM). Con la conjunción de todos ellos, que contaron con la aceptación de algunos miembros de la Peña y de la UICM, se acabó de diluir la Peña Morelos...

A los que quisimos continuar siendo independientes, como Peña Morelos, se nos arrebató el nombre (en corto, un nefasto personaje del PRT, me amenazo con echarnos encima a los solicitantes de vivienda cuando realizáramos nuestros eventos; presenciaron el suceso, quien encabezaba a la gente de ACNR -posteriormente fue diputado federal- y un apreciado compañero de la Peña Morelos; con su silencio, ambos, se hicieron cómplices del lidercillo) y se conformó la Unión de Inquilinos de la Colonia Morelos-Peña Morelos...

Así aconteció. Vista la notoria inutilidad del gobierno de Miguel de la Madrid, se agudizaron los golpes bajos para recibir financiamiento de instituciones internacionales (que no quisieron entregar éste a la corrupción gubernamental) la que permitiría iniciar la reconstrucción de las viviendas por medio de las organizaciones pertenecientes al Movimiento Urbano Popular (MUP). Dentro de éste, la UICM-PM se adhirió a la Asamblea de Barrios...

Se levantaron centenares de viviendas y, pasado el tiempo, se sacó provecho personal y político por parte de muchos de los líderes de "izquierda" que encabezaron la reconstrucción: diputaciones, senadurías, jefes delegacionales, subdelegaciones, puestos públicos en los gobiernos opositores, ¡ganados por la ciudadana en la capital del país!, de Cuauhtémoc Cárdenas y de Andrés Manuel López Obrador; con Marcelo Ebrad no les ha ido tan bien...

Pero esa es otra historia... que dejo para cuando la nostalgia y cierto sabor amargo me lo permitan.

PD: Por cierto, hoy en día, lo peor del Partido Revolucionario Institucional (PRI): el fraudulento Carlos Salinas de Gortari y el represor de Atenco, pero muy atildado, desde el copete para abajo, Enrique Peña Nieto (después de los putrefactos "desgobiernos" de Vicente Fox y de Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional), se preparan para asaltar el poder ¡otra vez! Es una desgracia.

Pero esto no me desanima, porque, lo sé, lo he constatado, lo que parece inverosímil es posible: mañana, cualquier día, la verdadera democracia puede surgir de manera inesperada, insospechada, para bien de todos.

docomentario

Este es el cartel que se hizo con la convocatoria a la IV REUNION NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA CULTURA que se realizo los días 28, 29 y 30 de mayo de 1982. Teniendo a SALARIO MINIMO como grupo sede y a LA PEÑA MORELOS como foro central. A la reunión acudieron representantes de más de 30 grupos artísticos y culturales a nivel nacional. El diseño estuvo a cargo de Arturo Reyes y Fernando Morán.

radio NUEVA CULTURA memoria artística

LA CRUZ DE LA NUEVA CANCION


Desde que se empezó a teorizar acerca de la Nueva Canción se hablaba que esta tenía su principal raíz en la música folklórica. En febrero de 1963 un grupo de artistas argentinos, entre los que se encontraban entre otros Mercedes Sosa y Armando Tejada Gómez, dan a conocer el Manifiesto del Movimiento del Nuevo Cancionero. En 1969 se efectuó el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena con el auspicio de la Vicerrectoría de Comunicaciones de la Universidad Católica a iniciativa de Ricardo García. En dicho festival salieron triunfadoras en un empate las canciones La Chilenera de Richard Rojas y Plegaria a un Labrador de Víctor Jara. A partir de esto queda etiquetado el nombre de Nueva Canción que viene a englobar los distintos nombres que se le daban con anterioridad como son la Canción Política (con sus festivales en la extinta Alemania Democrática), la Canción Protesta (con sus festivales en Cuba) y muchos títulos más como son: Canción Social, Canción Contingente, Canción Revolucionaria, Canción Testimonial, etc., hasta llegar a la Trova como se le conoce hoy en día. En tiempos de la dictadura en Chile, Ricardo García, renombra y registra a este tipo de canción como Canto Nuevo al que ya acceden más géneros musicales como el Jazz y el Rock. En 1982 se efectúa en la Ciudad de México el Primer Festival de la Nueva canción Latinoamericana, realizándose posteriormente el Segundo en 1983 en Managua, Nicaragua y en 1984 el Tercero en Quito, Ecuador.

Si se habla y acepta que la raíz de este canto proviene de la música folklórica y tradicional entonces se acepta que contiene un alto sentido religioso, pues en su mayoría los cantos surgidos posteriores a la conquista, a pesar de que en un inicio fueron prohibidos y satanizados por paganos, servirán para las celebraciones de las fiestas religiosas. En México la prueba de ello es que hasta en la actualidad continúan los Concheros y Danzas de Conquista y que decir de infinidad de sones y cantos tradicionales que son parte de las fiestas patronales. En Perú, Ecuador y Bolivia la música conocida como andina es fuente principal de los carnavales. Al ser prohibidos los instrumentos musicales de origen prehispánico y ser impuestos los instrumentos de cuerda europeos, surgen nuevos instrumentos como la concha y el charango. Este último esencial en los grupos de la nueva canción de los años 70’s. Precisamente en 1964 el músico argentino Ariel Ramírez compone la Misa Criolla utilizando ritmos y formas musicales folklóricas, utilizando la obra la misma estructura de la Misa Católica. En 1980 nuevamente hará otra obra titulada Misa por la Paz y la Justicia en el que recurre a textos y oraciones del Misal Romano destinados a la liturgia. La Misa Criolla originalmente grabada por Los Fronterizos, algunos solistas como Jaime Torres y Luis Amaya además de un coro y orquesta, tuvo gran éxito, aceptación y hasta catalogada por el Vaticano. Siendo posteriormente interpretada y grabada por diferentes artistas como Los Calchakis, Los Folkloristas, el tenor José Carreras y otros.

En 1961 la chilena Violeta Parra graba en Argentina un disco que no se edito porque la canción Por que los pobres no tienen  fue censurada, en 1965 se publica en Chile el disco Recordando a Chile (Violeta Parra una chilena en Paris) en donde graba la canción Julián Grimau o Que dirá el Santo Padre en una segunda versión. Desde que graba su primer disco El folklore de Chile en 1957 hay en su labor recopilatoria canciones populares chilenas como El Sacristán y versos por la Sagrada Escritura, en el segundo volumen en 1958 graba Viva Dios, Viva la Virgen María o Parabienes a los Novios. Ya en la discografía post mortem se encuentra en el disco Canciones Encontradas en Paris editado en 1971 la canción Ayúdame Valentina o Que Vamos Hacer. En 1966 el chileno Víctor Jara graba su primer disco como solista al que también se le conoce como Geografía en el que incluye la canción ¿Que Saco Rogar Al Cielo? En su carrera previa con el Conjunto Cuncumén grabara diversos temas del folklore chileno como Cantos a la Virgen de la Tirana y un álbum de Villancicos Chilenos. En su tercer disco como solista en 1967 incluye la canción Despedimiento del Angelito. En 1973 saldrá editado su disco Canto por Travesura en donde incluye La Beata proveniente del folklore. En 1968 el uruguayo Daniel Viglietti graba el disco Canciones para mi America en donde se incluye la canción Cruz de Luz conocida también como Camilo Torres, esta canción también fue grabada por Víctor Jara, Viglietti en su disco canciones Chuecas editado en 1971 grabará Que dirá el Santo Padre tema de Violeta Parra, posteriormente en 1973 grabara Dios le Pague compuesto por Chico Buarque, en 1978 en un disco de grabaciones en vivo canta El diablo en el Paraíso otra composición de Violeta Parra. En 1969 el argentino Héctor Roberto Chavero Aramburo, mejor conocido como Atahualpa Yupanqui graba el disco Preguntitas sobre Dios en donde incluye la canción con el mismo nombre, grabada también por Angel Parra, Soledad Bravo y otros artistas. En 1974 el venezolano Ali Primera en su álbum Volumen 2 graba No Basta Rezar, grabada también por Los Guaraguao, Gabino Palomares y otros artistas. En 1974 el nicaragüense Carlos Mejía Godoy en su disco Cantos a Flor de Pueblo graba junto con los Hermanos Duarte la canción Cristo ya nació en Palacagüina a la que se le conoce como El Cristo de Palacagüina., grabada por Amparo Ochoa y otros artistas. Carlos Mejía Godoy compondrá en 1975 la música de La Misa Campesina Nicaragüense con letras de Ernesto Cardenal. Posteriormente en 1979 habrá una versión pop en España con Miguel Bosé, Sergio y Estibaliz, Ana Belén y otros. Hay otra versión grabada en 2008 de Katia Cardenal con el coro Skurk de Noruega. En 1978 el argentino León Gieco graba en su disco IV la canción Solo le Pido a Dios. Esta canción se ha convertido en un canto latinoamericano y ha sido grabada por Mercedes Sosa, Tania Libertad, Víctor Manuel, Ana Belén y más artistas. En 1980 el grupo salvadoreño Yolocamba I Ta, graba en su exilio en México la Misa Popular Salvadoreña, desde su anterior y primer disco El Salvador, su Canto y su Lucha, grabado ese mismo año en Nicaragua ya se incluye Con Farabundo y Romero de la autoria de Luis Enrique Mejía Godoy, dedicado a Monseñor Oscar Arnulfo Romero el Arzobispo de El Salvador asesinado el 24 de marzo de 1980. En 1981 en su tercer disco Canto a la patria Revolucionaria cantan Homenaje a Monseñor Romero. En 1987 graban Canciones para la Nueva Vida, distribuida en tiempos de guerra por medio de las Comunidades Eclesiales de Base. En el año 2000, en la conmemoración del XX Aniversario de la muerte de Monseñor Romero, graban en El Salvador después de su regreso del exilio el disco Romero, donde destaca la Rumba a Romero. En el 2010 ya en el XXX Aniversario el gobierno salvadoreño del FMLN auspicia la grabación de un disco conmemorativo en el que son excluidos Yolocamba I Ta, Cutumay Camones y la Banda Tepeuani, los tres grupos más representativos y que difundieron alrededor del mundo la guerra popular de liberación de El Salvador. En México José de Molina graba su sexto disco titulado Salsa Roja en donde incluye la canción Dialogo del Papa y Jesucristo. Esta canción le resultó un éxito en sus presentaciones pese a ser una mezcla de ironía y crítica, antes de cantarla en cada presentación tenía que dar palabras aclaratorias ya que el 90 por ciento de los mexicanos son Católicos y Guadalupanos. En su posterior disco Contraconfesiones graba Cristiacomunismo tratando de dejar en forma más seria su postura ante la Iglesia, pero utilizando el mismo genero de “salsa” del disco anterior. José de Molina antes de dedicarse profesionalmente al canto tuvo una etapa actoral participando en Pastorelas, ya en su segundo disco Testimonios Rebeldes había grabado la canción Cura Guerrillero dedicada a Camilo Torres. Aunque nunca se le ha considerado dentro de la Nueva Canción al panameño Rubén Blades, a pesar de tener una amplia discografía y una gran temática social en sus canciones como Plástico, Pablo Pueblo, Tiburón, Siembra, etc. En 1984 en su álbum Buscando America junto a Seis del Solar graba su composición El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés tema basado en el asesinato de Monseñor Romero. En 1997 se edita la Misa Cubana A La Virgen de la Caridad del Cobre compuesta y dirigida por Manuel Vitier, en ella Silvio Rodríguez cabeza indiscutible de la Nueva Trova Cubana interpreta Déjame Tomar Asiento. En el año 2004 el trovador mexicano Marcial Alejandro graba su tercer y último disco Sin Cruz, en el se incluye su composición Lío de Sotanas. La Nueva Canción Mexicana ha tocado poco el tema de la religión salvo los ejemplos arriba mencionados y pequeñas partes de canciones interpretadas y/o compuestas por Gabino Palomares , Amparo Ochoa, Oscar Chávez y la nueva generación de trovadores, caso contrario de los grupos chicanos que le cantan a la Virgen de Guadalupe. En 1978, en plena dictadura, la Iglesia Católica chilena auspicia una Comisión y organiza en Santiago un Simposium Internacional de los Derechos Humanos. El Cardenal  Raúl Silva Henríquez encarga la composición de una Cantata para ser ejecutada en el acto inaugural en la Catedral. La Cantata de los Derechos Humanos o Caín y Abel  con textos del Padre Esteban Gumucio y la música de Alejandro Guarello e interpretada por el grupo Ortiga, un conjunto coral dirigido por Waldo Aránguiz, un conjunto instrumental dirigido por Alejandro Guarello y la narración del actor Roberto Parada. Esta obra fue presentada en Lyon, Francia en 1983 y reestrenada en Alemania en 1998. En Chile nuevamente fue presentada el 5 de mayo de 2001 falleciendo al día siguiente el Padre Esteban Gumucio.

La música universal es previa a la Iglesia y ésta se encargó de su dirección, desde los cantos gregorianos hasta todo el patrocinio a los grandes músicos como Beethoven, Mozart, Bach, etc. Ahora el control es de parte de transnacionales con la complicidad y censura de los gobiernos y la bendición en muchos casos de la misma Iglesia. La Nueva Canción Latinoamericana tiene un dilema y muchos retos. Pues lo más difícil es tomar una decisión acerca de la ideología, lo urgente es la liberación de los pueblos, testimoniar, sensibilizar y acompañar las luchas por la democracia en la que se incluya en los hechos la libertad de creencias y culto. A veces lo ha hecho con el consentimiento de sectores de la Iglesia como sucedió en Nicaragua y El Salvador con altos costos para el propio clero como han sido los asesinatos de Jesuitas y el propio de Monseñor Romero, las reprimendas y regaños a Ernesto Cardenal no solo del Papa sino del mismo gobierno que deformo al Sandinismo y hoy esta en el poder. A veces lo ha hecho con la incorporación propia de los curas como ha sido en Colombia con Camilo Torres y Manuel Pérez Martínez. A veces con el humanismo de la Teología de la Liberación y diversidad de Padres ligados a una Iglesia-Pueblo. No se puede olvidar que la primera guerra de Independencia en México fue iniciada por los Curas Miguel Hidalgo y José María Morelos.

Desde hace tiempo se ha enterrado a la Nueva Canción, como si se tratase de una moda, como si se tratase de un artículo de consumo, como si se tratase de un ideal de juventud de rebeldía sin causa.  Esta en un periodo de agonía, sufriendo la partida de los grandes cantores de todo el continente latinoamericano, pero resiste.

No importa que nombre se le de en el futuro, que etiqueta se le vuelva a poner. Tiene ahora experiencia en más de medio siglo recorrido. Mantiene su creatividad  se ha enriquecido y cuenta con el empuje de la nuevas generaciones.

Ciertamente la Nueva Canción carga una cruz a cuestas pero tiene su resurrección y sobre todo tiene Fe, Esperanza y Claridad.

Porque canto que a sido valiente siempre será Canción Nueva

número 7 mayo del 2011


DE FECHAS Y CELEBRACIONES


En México el día 1º de Mayo de 1913 comenzaron las manifestaciones obreras con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, fueron las mutualidades y asociaciones gremiales que iniciaron las celebraciones durante la usurpación de Victoriano Huerta, tres años después de la caída de la dictadura de Porfirio Díaz, Diez, posteriormente Alvaro Obregón comenzó a oficializar la fecha y ya en 1925 en el gobierno de Plutarco Elias Calles se decide que cada Primero de Mayo se festejaría oficialmente el Día del Trabajo. Esta movilización de los trabajadores mexicanos se dio después de 27 años de la lucha de los Mártires de Chicago y de 24 años en que el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional estableció la fecha como una jornada de la lucha reivindicativa y en homenaje a los sindicalistas que fueron ejecutados por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. Curiosamente en la actualidad se celebra casi en todas partes del mundo esta fecha, menos en el país originario que postergo la fecha para el primer lunes de setiembre, motivados por el miedo al auge del movimiento socialista.
La Revolución Mexicana de 1910 se quedo corta en cuanto a la justicia y los ideales, para después con los presidencialismos y el inicio de la dictadura del PRI (Partido Revolucionario Institucional) lo convirtieran en un Desfile Obrero de sumisión y de manipulación por parte de los líderes charros del sindicalismo oficial a través de las centrales obreras. Este sindicalismo oficial surgió de la apropiación del movimiento obrero socialista gracias a la carencia de dirigencia, honestidad y traición del Partido Comunista Mexicano que durante 62 años con ese nombre más 8 años que cambió de nombres hasta finalmente diluirse y convertirse en el PRD (Partido de la Revolución Democrática), no supo hacer nada mas que tener pugnas internas y cambios doctrinarios.
Fue hasta finales de los 70´s y comienzos de los 80´s en que el sindicalismo independiente comenzó a presionar dentro de estas mismas celebraciones hasta lograr que en el año de 1995 Ernesto Zedillo (el último presidente del PRI del siglo XX) cancelara el desfile oficial al no poder controlar e impedir la participación de contingentes magisteriales, de colonos, costureras, campesinos, estudiantes y subempleados, además del creciente descontento de los mismos obreros agrupados en las centrales obreras. El presidencialismo del PAN (Partido Acción Nacional) por medio de Vicente Fox y Felipe Calderón no ha hecho nada más que llevar la ceremonia a un teatro de alfombra roja pisoteada por calzados elegantes. Lo mismo ocurrió con la farsa del informe presidencial iniciada en 1917 y que termina en el 2006, en donde al igual que el Desfile del Primero de Mayo servían como ceremonias de lucimiento y adulación del presidente en turno.
Y así como se han ido cayendo las farsas irán cayendo otras más como lo es el Grito de Independencia y las Elecciones Presidenciales si es que no se corrige el rumbo y se respeta la voluntad popular. El tiempo se va agotando y lo resume la consiga contra el fracaso de la llamada “guerra contra el narcotráfico” y los mas de 40 mil muertos en este sexenio “¡estamos hasta la madre!”
Hace 40 años un Jueves de Corpus, el día 10 de Junio de 1971 el gobierno mexicano quiso abolir de una vez por todas por vía de la represión el derecho de manifestación, no se habían cumplido tres años de la masacre del movimiento estudiantil de 1968 y Luis Echeverria Álvarez (el encargado de la Secretaria de Gobernación durante ese año de las olimpiadas y convertido en el nuevo presidente) ordeno una nueva masacre utilizando cuerpos paramilitares “no oficiales” pero si pagados con el presupuesto. El nuevo abanderado de los países tercermundistas, cobijador de los exilios sudamericanos, originador de nuevos partidos de izquierda y quién violo la autonomía universitaria no sin antes ser descalabrado, creo bajo su mandato a “los halcones” para frenar las movilizaciones populares y a la vez dio inicio a una guerra sucia en contra de las rebeliones rurales y urbanas. Pero ni sus discursos de apertura democrática ni sus viajes llenos de folclor por el mundo pudieron lavar su imagen y mostrar su verdadero rostro fascista, con el transcurso de los años se han ido acumulando las pruebas y a pesar de ser protegido por jueces y por el manejo de las leyes a dejado al descubierto no solo su persona sino la de un sistema represor y lleno de demagogia. A partir del 10 de Junio de 1971 el derecho a manifestarse en las calles se ha recobrado y aunque los medios traten de manipular mostrando un descontento de la población de tantas marchas, mítines, paros y manifestaciones que afectan la circulación, el comercio y demás.
En la manifestación del 10 de Junio de 1971 estuvieron presentes por primera vez estudiantes de los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH’s) de los planteles de Naucalpan, Vallejo y Azcapotzalco. Este tipo de bachillerato que cumple 40 años con estos tres planteles y 39 con el de Oriente y el del Sur, como nuevo modelo educativo fue uno de los logros del movimiento estudiantil del 68, además que su planta de profesores provenía de este movimiento. En una u otra forma como grupo Salario Mínimo tenemos en esto parte de nuestro origen y sabemos que también lo ha sido de diferentes artistas y trabajadores de la cultura comprometidos.
Y precisamente hablando de fechas y celebraciones con este número nuestra revista cumple su primer aniversario en esta su segunda época y 29 del primer número. Agradecemos a nuestros lectores su interés y seguimiento a cada número y a nuestros colaboradores que se van sumando día a día. Ya mas adelante lo celebraremos públicamente fuera del ciberespacio en que por el momento nos encontramos.

¡LA LUCHA DE LIBERACION ES ANTE TODO UN ACTO DE CULTURA!
SALARIO MINIMO HISTORICO
MAYO DEL 2011

Nueva Cultura
REVISTA DE LA MEMORIA ARTISTICA
¡La lucha de liberación es ante todo un acto de cultura!
editada por el grupo Salario Mínimo Histórico
DERECHOS RESERVADOS
segunda época numero 6 mayo 2011
Portada: Diseño y Fotografías: SALARIO MINIMO HISTORICO, excepto las que se indican
Diseño Logotipo de SALARIO MINIMO: MAURICIO GOMEZ
Dibujo de SALARIO MINIMO: RINI TEMPLETON

ENTREVISTA CON YELLY ALARCON REYES

por Fernando Morán



SEGUNDA PARTE

Fernando Morán: Entonces del 69 al 74 son casi 5 años de su retorno a México y años de separación de la familia. Están juntos siempre, pero comienza la separación de la familia, aunque hubiera comunicación de alguna otra forma.  Pero no es lo mismo, porque hay que pasar una navidad, hay que pasar un cumpleaños, etc. ¿Que hace Yelly en esos momentos? porque Judith Reyes tenia su fortaleza, con ese secuestro, con esas amenazas en lugar de decir “bueno voy a dejar mi trabajo, voy a claudicar”, al contrario la hacen mas fuerte, con mucho mas razón sostiene sus principios para continuar con su canto que no había grabado, es cuando comienza a grabar sus canciones revolucionarias.

Yelly Alarcón Reyes: No, no las había grabado y cuando ella se va es cuando yo a empiezo a cantar. Yo empiezo a cantar canciones de ella en el Politécnico y de allí después me empezaron hacer invitaciones para  la Universidad. Recuerdo muy bien que éramos tres los que dábamos mucha actividad cultural con nuestro canto: Gabino Palomares, Amparo Ochoa y yo. Éramos los  tres que siempre  estábamos presentándonos  a veces solos, a veces juntos Gabino y yo, Amparo y yo, o los tres, pero allí empecé. Luego de estar de solista, me integre con el grupo Mascarones y me fui a vivir con ellos. Bueno como ella no estaba en la casa, no había quien me pusiera rienda “de que no te vayas”, estaba sola  y entonces me fue a vivir a la comuna Mascarones. Y allí fue donde yo conocí a los muchachos del Teatro Campesino que andaban haciendo presentaciones en México. Allí conocí a Luis Valdez y a todos los muchachos del Teatro Campesino. Y nos identificamos muy bien desde que llegaron y de repente que les digo “que tal si me voy con ustedes” y ellos me responden “que tal que te vienes con nosotros” y yo “pues órale”. Y es cuando me fui a California un año sin rienda de mi madre. Yo no tenia mucha experiencia, estaba muy inexperta, estaba yo empezando y no se a mi me hubiera gustado haber tenido mas conciencia, mas experiencia, mas solides, mas madures para poder entregarme mas al trabajo que hacia Luis Valdez. Yo siento que mi paso con ellos fue más que nada de aprendizaje, yo aprendí de ellos, yo no pude aportar de mi nada más que cantar. Ellos me decían “vas a cantar aquí” yo respondía “bueno me pongo a cantar”. Ahora que veo las cosas a distancia veo que había muchas mas cosas que hacer pero no las hice porque no tenia esa experiencia. Luego de regreso a México me dedique a bailar un poco y dure cuatro años en danza folklórica y también seguí cantando, me fui a San Luis Potosí y allí empecé  a crecer y a seguir como Yelly.

Fernando Morán: Hacemos una pausa para volver a la vida que tuviste con el Teatro Campesino. Hay un cambio de vida primero porque estabas acostumbrada a una vida en el norte, cerca de la frontera y escuchabas de la gente que emigraba. Era un poco de eso, después te trasladas a la Ciudad de México con tu mama. Se oye hablar del norte así como algo lejano, pero  cuando llegas a California entonces también ves otro mundo.

Yelly Alarcón Reyes: Si, un mundo nuevo totalmente, conocí allí a Cesar Chávez, del idioma olvídate fui un fracaso. Luis Valdez me decía que tenía que aprender ingles, “porque cuando hacemos las reuniones tienes que saber de que estamos hablando”. A mi no me gustaba el ingles, mi mama siempre decía “el imperialismo guacala, el ingles el idioma de los gringos porque ellos no aprenden español cuando vienen a México, ah pero nosotros si tenemos que aprender ingles cuando vamos allá”. Entonces todas esas cosas ya las tenia aquí metidas y hasta la fecha no se hablar ingles, yo tengo el rechazo del idioma. Pero en ese momento cuando estuve con ellos, si era necesario que hubiera puesto algo de mi parte para poder aprender, a la mejor me hubiera integrado más al trabajo, por ejemplo en el teatro.  En el teatro nunca participe como actriz, nada más como cantante, cantando las canciones de mi mama. Yo pienso que me cerré, como iba poder dar mas de mi, aunque Luis Valdez pudiera ayudarme a crecer, me estaba cerrando, ahora lo comprendo, ahora lo entiendo.

Fernando Morán: Bueno pero también querías aportar al Teatro Campesino, sentías que no aportabas, que eras aprendiz en ese tiempo, los del Teatro Campesino conocían la obra de Judith Reyes, pero ¿no sentías que al estar cantando las canciones de Judith Reyes estabas aportando de alguna forma? Y también te identificabas si no exactamente con el Teatro Campesino en cuanto al trabajo por el idioma, después de una función, tú sabes que las funciones eran para los inmigrantes, para la raza como decimos aquí y acabando una función a platicar con los paisanos. Como que ¿tenias esa ventaja no? Y más que en es tiempo la migración campesina, era la mayor fuente. Pues estabas en el norte, venias del norte y te sentías identificada con ellos: con tus paisanos. ¿Como ves eso?

Yelly Alarcón Reyes: ¡Hijole! fíjate que si, pero no tenia esa conciencia tan clara. Si estaba aportando, incluso yo aquí aprendí que existía un Cesar Chávez, en ese momento Cesar Chávez estaba en una gran lucha. Yo me acuerdo que aprendí las canciones: “Viva el campo y el field” y “Viva la causa en la historia”,  aquí lo aprendí con ellos por eso te digo que para mí fue un aprendizaje muy grande. Yo aprendí que existía un movimiento chicano, que había chicanos que estaban también luchando a brazo partido por la cultura mexicana y hasta la fecha esta un pilar tan grande como es Luis Valdez. Antes de conocer a Luis Valdez no sabia que existían chicanos, antes de conocer al Teatro Campesino no sabia que había movimiento campesino en Estados Unidos o a lo mejor lo había oído pero no tenia la conciencia de la grandeza y del trato que recibía la gente que trabajaba  en el campo, aquí lo vine a aprender. Por cierto, me acuerdo que me llevaron no se si a San Francisco a hacer un película en ese tiempo había un problema muy grande en Salinas con los campesinos. Entonces hicieron una película y yo cante en esa película todas las canciones a Cesar Chávez .Yo nunca vi la película, no se si se termino,  no supe que ya mas que  paso con la película yo me regrese a México.

Fernando Morán: Pero es una gran experiencia.

Yelly Alarcón Reyes: Tremenda, inolvidable. Ahora lo veo con mas conciencia y de veras que yo estoy muy agradecida con ellos, ojala que tenga la oportunidad de poder decirles  que mi estancia aunque fue corta, fue una enseñaza muy grande que marco también mi vida porque yo a través de ellos a aprendí entender la causa de los chicanos, de los MECHA (Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlan). Con el movimiento estudiantil chicano también estuve  en contacto, me toco estar en mítines, una vez estábamos en un mitin y de repente alguien me agarro de la mano y me saco corriendo porque ya iba a venir la policía y como estaba de indocumentada, “a esta la van a agarrar y a deportar”. No supe quien fue, nomás sentí que una mano me agarro y a correr.

Fernando Morán: ¿Alguna vez platicaste con tu mama de esta experiencia?

Yelly Alarcón Reyes: De mi estancia acá, fíjate que no.

Fernando Morán: ¿Ni de tu parte salio, ni de ella de preguntarte?

Yelly Alarcón Reyes: Cuando yo estuve acá ella estaba en el exilio. Ella se entero de que yo andaba en esto, no se lo imaginaba y cuando regresa del exilio, oh sorpresa “mi hija anda metida en esto, como es posible”, ella no quería por que decía: “para una mitotera conmigo basta, para sustos conmigo nada mas”. Ella no quería exponerme al peligro, a todo lo que ella había pasado, no quería y yo después de que regrese de California me fui con los de Tierra y Libertad a San Luis Potosí, estuve unos meses por allá y pues mi mama se entero y allá fue y me trajo. Ella me decía “vámonos” y yo no me atrevía a decirle “no mami yo no quiero ir”, su carácter era fuerte. Pero me le escape otra vez,   cada rato me la escapaba

Fernando Morán: La diferencia del canto de Yelly Alarcón Reyes y el de Judith Reyes, es que cuando Judith Reyes comienza ya su nueva vida, ella canta lo que ella compone, porque no había muchos compositores mexicanos de esa canción rebelde. Ella se ve en la necesidad de cantar sus propias canciones. Pero Yelly, bueno es la otra cara de la moneda y le gusta la música latinoamericana. ¿Como cuentas tus primeros pasos compartidos con Gabino Palomares, con Amparo Ochoa?, ¿cuando es que comienzas tu a descubrir a los cantantes sudamericanos? hablamos de Víctor Jara, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui,  Daniel Viglietti ¿cuando es que dice Yelly esta música también me atrae, tiene algo que me atrae y yo también quiero cantar e interpretar esta música?

Yelly Alarcón Reyes: Fue cuando yo acompañaba a mi mama a los eventos. Empecé a cantar canción de ella y me acuerdo que había canciones que ella canta con mucha marcialidad con esa voz gruesa que ella tenia, que si manifestaba cuando se requería coraje.  Y yo me ponía a cantar en la casa, cuando ella estaba componiendo o ensayando, y ella me decía “calla tu pito”, porque mi voz es muy diferente a la de ella, entonces  mi mama empezó a hacer  canciones para mi voz. Me decía a ver canta esta, yo no sabia lo que estaba haciendo, porque estaba probando como se oía la canción y empezó a hacer canciones para mi voz como son: “Canción para un niño de Vietnam” y “Lamento Latino”. Por que eran para que yo las interpretara. Porque ella vio que no podía y yo estaba terca en el camino y ya no podía dar marcha atrás, entonces me decía “vas a cantar mis canciones, pero vas a cantar estas canciones”. Y yo me di cuenta cuando escuche a Margarita Bauche que cantaba “Gracias a la vida” y siento que cuando canto esas canciones mi voz se adapta a la canción y siento la canción hecha para mi, no me hace sufrir, la canto livianita; en cambio la canción de mi mama hay que meterle un impulso, una fuerza y una bravura que no tengo pero que trato de hacerlo porque así se requiere. Entonces por eso yo tuve que partir mis presentaciones: en algunos eventos canto canción folklórica y en otras canción mexicana, porque me apasiona la canción vieja. Yo también soy admiradora de la canción mexicana,  tenía que ser otra Reyes., otra bravura pero en otro sentido. Imagínate las canciones de mi mama en la voz de  Lucha Reyes, hubiera sido una intérprete a la medida. Empecé a cantar canción indígena porque empecé a conocer la canción indígena en la voz de Tehua. Me enamore de las canciones que Tehua canta, las canciones indígenas “La Josefinita”, etc. Empecé a estudiar la canción indígena y no te digo que canto mucho porque esta muy difícil, como no conozco el dialecto es difícil. Entonces canto canción folklórica, canción mexicana, canción indígena y la canción política porque yo así la llamo.

Fernando Morán: Bueno, pasan los años y viene la muerte. Porque pierdes a tu ser más querido, pero también te das cuenta por la cantidad de compañeros que llegan al sepelio, que ya no nomás es tu mama sino también de los artistas, todos los cantores populares la ven como una madre. A partir de ahí  ¿Cómo son esos momentos para Yelly?

Yelly Alarcón Reyes: Para mí fue un dolor tan grande porque ya estaba viviendo en Ciudad Juárez y cuando me avisan de su muerte me fui para allá y creo que de los tres hermanos fui la que estaba más abatida. Inclusive me tuvieron que sacar de donde la estaban velando, yo no quería aceptar la realidad pensaba que estaba dormida. En ese momento sentí que estaba sola con mi dolor.

Fernando Morán: Pasa un tiempo después de su muerte y de repente Yelly dice “no quiero que se quede en el olvido su obra” que es algo que te mantiene y te da fuerzas para seguir peleando. ¿Cuándo es ese momento?

Yelly Alarcón Reyes: Tardé para asimilar la muerte de mi mama tres años, durante ese tiempo yo no podía cantar, ni la podía escuchar porque lloraba. Después de los tres años ya empecé a poderla escucharla y a cantar sin llorar. Fue cuando comencé a hacer homenajes y de ahí para acá creo que si acaso uno o dos se me han pasado pero año con año se han hecho. Este año toco en California. Ahora me preocupa que ya no pueda cantar tan fácilmente y ¿Qué voy hacer para que no se olvide mi madre? Entonces yo estoy haciendo mucho esfuerzo para que la sigan escuchando y aceptando. Me preocupa lo que voy hacer para cuando yo ya no este, pero que ella no muera. La persona realmente muere cuando ya nadie la recuerda, esa es la muerte final. Mi madre todavía esta viva porque todavía la escuchamos y porque todavía hay gente que quiere escucharla, eso la mantiene viva. Pero el día en que nadie quiera escuchar una canción de ella, el día que ya nadie sepa quien es Judith Reyes, entonces ese día es el final. Y yo no quiero que ese final llegue.


California, Diciembre del 2010

PALOMAZOS

Una sección en donde nuestros colegas artistas nos acompañan
en el escenario, pero en esta ocasión utilizando la palabra escrita.

Escenario contra fandango
Ana Zarina Palafox Méndez

Todas las artes escénicas implican un desarrollo de virtuosismo individual, como justificación de la división público/artista. El artista tiene qué ofrecer algo que el público admire, para que éste último desee acudir a invertir su tiempo, su atención y, a veces, su dinero en el artista
En correspondencia, el artista debe invertir tiempo y disciplina para adquirir ese virtuosismo. En la consciencia escénica ideal, el artista se debe merecer el escenario, como un escalón simbólico que lo lleva a un nivel superior con respecto a su público.
 

Ese nivel amerita no sólo la atención, sino las peticiones de autógrafos, compra de fotografías o discos, aparición en revistas, vaya, que las personas que ni lo conocen ni están a su lado se interesen por él, debido a la admiración que genera su virtuosismo.
Hay, sin embargo, áreas donde ese virtuosismo se degrada, convirtiéndose en "virtuosismo" y el artista no es sino un "artista". Ese es el caso de muchos de los personajes inflados por los medios masivos, donde el arte cuenta menos que el negocio. El tomar a una persona, maquillarla, publicitarla lo suficiente, hacerla participar en escándalos, y llenarla de reflectores y efectos especiales cuando se presenta en escena, yo lo llamaría "efecto Mago de Oz". El "artista" puede carecer de todo virtuosismo, porque este es inventado por la parafernalia con que se hace rodear.
Pero descartando este último fenómeno creado por los comerciantes del espectáculo, y volviendo a la consciencia escénica ideal, el escenario es una especie de templo del poder en que el público es un grupo de súbditos contemplativos, más o menos diletantes que, al menos durante el tiempo de la presentación, carecen de vida propia y se dejan llevar por la vida del artista. Y los fanáticos se dejan llevar de tiempo completo. El escenario genera una relación vertical entre los elementos humanos que participan.
El fandango se intersecta en algunos puntos con las artes escénicas: contiene música, canto y danza. También contiene espectadores, en algunos momentos. La única área en desnivel es la tarima, tabla, tablao o artesa, y este desnivel puede generar confusión a las personas no familiarizadas. Pero no estamos hablando aquí de un "escenario pequeñito", sino de un instrumento de percusión que, a primera vista, es a la vez el centro energético. Pero el centro real es el complejo formado por músicos, cantadores y bailadores, tarima incluida, y a partir del cual estos personajes establecen una relación horizontal con dos círculos más amplios, todos concéntricos. El primero de ellos es el de más bailadores, cantadores y músicos que se alternan con los primeros en un flujo natural, materialmente mezclado con espectadores que se acercan.


El segundo lo forman otros espectadores, junto con otras formas de participación no musical: cocineras, mecenas momentáneos que consiguen bebidas para los participantes y hasta uno que otro etnomusicólogo con grabadora, jajaja.
Considero que la diferencia más importante, y poco entendida, es precisamente esta relación horizontal entre todos los asistentes a un fandango, por su carácter concéntrico. Una muy adecuada descripción del fenómeno es la frase "la tarima es un altar" (usada como título de un disco del Grupo Río Crecido, de Santiago Tuxtla, Veracruz). Aun cuando frente al altar (o sobre él) se encuentre un sacerdote, la veneración de los presentes no es al sacerdote mismo, sino a lo que el altar representa, y va más allá de cualquier individualidad: es una entidad independiente y sobrehumana que convoca y conglomera alrededor de sí a la colectividad.
Aunque también existan individuos cuyo virtuosismo sobresale (una cantadora excelente, un guitarrero experimentado) y ejerzan una especie de sacerdocio o liderazgo, la naturaleza concéntrica hace que sean parte de la colectividad, porque nadie pertenece al centro. Y algo muy importante es que su liderazgo no es otorgado por imposición, sino reconocido naturalmente por la colectividad, como una función social dentro de ella misma. Son personas que la colectividad necesita para organizarse, y que se ponen al servicio de dicha colectividad.
En resumen: el escenario divide a las personas y genera una comunicación unilateral donde un grupo emite y el otro recibe pasivamente, y el fandango colectiviza, y genera un flujo de comunicación biunívoca alrededor de algo superior a todos. El fandango es un espacio sagrado, de aprendizaje social.



MÚSICAS TRADICIONALES
Antonio Castro García y Ana Zarina Palafox Méndez

Las culturas tradicionales no son algo que se mira en el escaparate, la vitrina o el museo. Somos nosotros mismos, a través de los personajes que de manera cotidiana rondan las calles, cantos, celebraciones y motivos de cada pueblo, de cada ciudad, de cada región del país. Mirarlos es entendernos a nosotros mismos. Nos encontramos inmersos dentro de uno de las más extensos inventarios vivientes con una gran memoria de géneros, ritmos, voces, instrumentos y danzas que un país pueda albergar y señalar como propios. Por ello creemos importante insistir en recordar su existencia y recrear su ambiente. ¡Es increíble que ante esta riqueza y diversidad haya quienes crean en los procesos de globalización de la cultura!
México alberga cientos de tradiciones musicales, mismas que se han transformado y adaptado al paso de las épocas, otras permanecen casi intactas desde tiempo atrás, pero su expresión permanece clara en nuestros días.
Si hacemos un recorrido por las regiones de nuestro país, hemos de experimentar momentos mágicos. Cuando caminamos entre una comunidad y otra y estamos en contacto con los sonidos naturales del paisaje, cuando comemos los alimentos cotidianos del lugar, cuando vemos los colores del entorno, nos resulta obvio el origen de su música. Por ello insistimos en llamarles músicas tradicionales a aquellos estilos que han permanecido por generaciones en regiones determinadas, sin depender de modas, medios de comunicación o publicidad para sobrevivir. A aquella música que nos permite conocer a los seres humanos que, a pesar de sus aparentes diferencias geográficas o culturales, son un espejo de nosotros mismos.
La música forma parte de la identidad de los habitantes de nuestros pueblos, y acompaña a las lenguas, vestimentas, rituales y celebraciones. Así, las expresiones musicales varían de región en región y han sobrevivido a pesar de modas e influencias siempre presentes. La música propia resurge en la memoria colectiva aún fuera de nuestras fronteras y ejerce influencia sobre las nuevas tendencias musicales. Todos sabemos que la música, además de rebasar fronteras, se escucha en cada poblado de este país.
Tierra, música, canto, baile y paisaje se conjuntan en un entorno particular en cada región de este país, mostrándonos diversas y maravillosas realidades que muchas veces ni siquiera alcanzamos a imaginar. Estos elementos toman su fuerza del entorno, la historia, las situaciones, los seres humanos que los crean, recrean, sufren y disfrutan.
La cultura musical se convierte así en una parte de nuestra identidad y fortalece nuestra pertenencia e identidad misma que trasladamos y adaptamos para posibilitar la continuidad de las relaciones de grupo a otros ambientes que no son las que le dieron origen.
Hay personas que nos han preguntado si éste es un trabajo "de rescate". La respuesta es SÍ. Nos rescatamos a nosotros mismos: cuando conocemos culturas diferentes, nos cuestionamos la propia, y tratamos de abrir más y más nuestra mente. Si usted desea compartir estas maravillas, lo invitamos a hacer un recorrido en pantalla por la vasta multiculturalidad mexicana.

DOCOMENTARIO

Volante artístico con motivo de los diez años de la represión del 10 de Junio de 1971.

radio NUEVA CULTURA memoria artística

LOS CLASICOS MEXICANOS
por EL TALLER DEL NORTE

En la mayoría de las ocasiones que hemos escuchado respuestas a la pregunta sobre ¿cual es la clase de música que nos agrada?, sobresalen la música romántica seguida de la música bailable y otras. Desde luego que cuando tratamos de especificar géneros sobran las polémicas y los gustos: unos que el rock, otros que la salsa, etcétera, etc. Es difícil unificar criterios y mas cuando se refieren a un abanico de ritmos y melodías, que dicho sea de paso, en su mayor parte hoy en día están en manos de la industria comercial destinada a producir cantidades y no calidades donde el objetivo primordial es el consumo y el abastecimiento de grabaciones encargadas de cubrir redes de entretenimiento que nosotros conocemos como conciertos, radio, televisión, cine, etc.; en un mercado que a veces parece saturado y competitivo pero con el desarrollo de la tecnología se convierte inagotable. Es algo tan cotidiano que sucede a todas horas en donde cada uno de nosotros estamos inmersos que llega al grado de bloquearnos el pensamiento, escuchamos al por mayor las canciones y ya no meditamos el ¿por qué? y ¿para qué? Los filósofos chinos resumían esto en una sola frase: “los árboles nos impiden ver el bosque”. Y a pesar de la variedad y las opciones logramos encontrar un común (que contiene una mentira) que si la sinceridad nos lo permite podremos denominarlo así: nos gusta de todo menos la música clásica.
No hay que culpar a nadie de este engaño ni de la ignorancia, ya que por generaciones vamos arrastrando verdades a medias, descubrir estas falsedades no es tarea laboriosa, lo que si lo es, es abrir nuestra mente y no conformarnos con los status que nos imponen los dueños y dirigentes de los medios. Señoras y señores, querámoslo o no, si nos gusta la música clásica, comenzando porque el concepto es equivocado y parcial, ya que a lo que le llamamos música clásica, no le corresponde correctamente el término, aunque quizás si una guía. ¿Cómo está esto? Pues bien la música que conocemos bajo esta etiqueta tiene grandes diferencias de acuerdo a su desarrollo y períodos, del cual de uno de ellos extraen el nombre para generalizar.
Muchos se sorprenden cuando descubren que los inicios de este genero llamado música clásica comenzó su evolución en manos de la religión cristiana, que mediante las liturgias le fueron dando forma con los cantos gregorianos y con la primitiva escritura musical, por eso el DO, RE, MI, FA, SOL, LA y SI o sea los nombres de las notas musicales salen de los primeros versos de un himno en latín a San Juan Bautista (Ut queant laxis) en el siglo XI, del monje italiano de la orden de San Benito: Guido de Arezo, quien también instauraría el conjunto de cuatro líneas en colores que posteriormente desembocaría en el pentagrama. Y pasando de nación a nación en Europa, los diferentes reinados van construyendo escuelas y formas musicales con Francia a la cabeza (ars nova) en el siglo XIV, Italia (renacimiento) en el siglo XVI, Alemania (barroco) en el siglo XVII, llegando
en el siglo VIII el clasicismo de donde se toma el nombre de música clásica para todo lo anterior y lo que le precede; y seguido a este periodo desembocarían el romanticismo y el nacionalismo en el siglo XIX, hasta llegar al siglo XX con el impresionismo y nuevas técnicas expresivas previas y posteriores a las dos guerras mundiales.
Monteverdi, Bach, Vivaldi, Haendel, Haydin, Mozart, Beethoven, Litz, Chopin, Wagner, Verdi, Strauss, Dvorak, Tchaikovsky, Debussy, Ravel, Stavinski y demás compositores y ejecutantes musicales corresponden a distancias, periodos, etapas y géneros musicales distintos unos y otros que generalizadamente se le conoce como música clásica y que lamentablemente despreciamos y confundimos pensando que es “música aburrida”, para cerebritos, para extranjeros o para determinadas clases sociales. Y aquí estriba otro error porque desde niños la escuchamos sin imaginárnoslo, cuantas veces hemos visto las caricaturas en la televisión y no logramos reconocer que los fondos musicales contienen estos generos, en el cine en una gran cantidad somos receptores sin darnos cuenta, sin quererlo, aunque después cuando nos preguntan si nos gusta la música clásica, respondamos con un no.
Pero a pesar de esta negativa seguimos y continuaremos escuchándola y hasta bailándola ¿cómo es posible? Claro que si: nomás acuérdense de los valses en las fiestas de quinceañeras. Por eso decimos que somos los clásicos mexicanos, los que negamos la cruz de nuestra parroquia y nos encomendamos a otros santos, en curioso malinchismo. Y así le podremos seguir continuando al asunto, que es largo y profundo, interesante desde el punto de vista histórico, saludable para nuestros oídos tan maltratados por el ruido musical y benéfico para nuestra forma de pensar ya que no esta peleado para nada con la música popular (otra generalización errónea).


AVISO

A PARTIR DE UNA SEMANAS MAS ESTAREMOS DE MANERA MENSUAL AGREGANDO UNA PROGRAMACION DE ARTISTAS CON LOS QUE HEMOS COMPARTIDO EL ESCENARIO DURANTE NUESTROS AÑOS DE TRABAJO, TRATAREMOS DE PONER A TODOS DE LOS QUE TENEMOS CONSTANCIA Y TAMBIEN DE LOS QUE EXISTE ALGUNA GRABACION. ESTO SERA EL COMIENZO DE LAS CELEBRACIONES DE NUESTRO XXXV ANIVERSARIO. MANTENTE EN SINTONIA.


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